
Sobre mi blog:
“The Hitchcook: cocinando a cine lento” es un lugar donde se maceran o conjugan mis dos grandes pasiones: cine y cocina. Mis recetas vienen acompañadas con un análisis divertido y exhaustivo de grandes obras del celuloide. Siempre he asemejado la labor del cineasta-guionista con las tareas del cocinero. Comparten muchos puntos en común: creatividad, paciencia, minuciosidad, imaginación… Cada uno convierte en la realidad ideas que sólo existen en su mente. Y al final su éxito depende de una única cosa: del público.
¿Cómo surgió tu blog?
Sólo hay una culpable: mi esposa Carmen. Ella fue la que me insistió en la idea de plasmar los platos que preparaba. Su empuje y entusiasmo me contagiaron y decidí ponerlo en marcha. Pero cuanto más investigaba, más me daba cuenta de la cantidad y variedad de blogs culinarios que existían, y con un nivel altísimo. De ahí que intentase distanciarme incluyendo todo el concepto cinematográfico. Era una forma de destacar o de llamar la atención, de tener ese toque distintivo.
¿Cuál es tu especialidad?
Culinariamente hablando me apasionan las recetas viajeras y perderme entre especias y salsas. Como todo buen cocinillas la herencia que me dejó mi madre es vital y debo poner mucho empeño en “dominar” los platos caseros, los aromas hogareños, las comidas de toda la vida… Supongo que la especialidad del blog es ser un escaparate de platos que se pueden hacer en cualquier cocina. Sólo hace falta voluntad y ganas de evadirse.
¿Cuál es la esencia de tu blog?
Soy cinéfilo empedernido desde niño. A eso hay que sumarle mi pasión por Alfred Hitchcock, que da pie al juego de palabras del blog.
El concepto de mi blog es puro corazón por lo que me hace sentir, por lo que intento transmitir. Un plato, una película. La ecuación era apasionante, ya que me daba mucho juego: ingredientes-personajes, cocinado-argumento, colores-fotografía, creación-guión, pescados-cine marítimo. La web es una invitación a la gente para descubrir un concepto nuevo en los blogs culinarios. No se trata de reproducir los platos de las películas, sino de encontrar una conexión más allá entre ellos. De vivir una experiencia. De acercarnos al cine a través de la cocina. Esa es la esencia. Eso es The Hitchcook.
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